El Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Muncial (BM) apoyan a los países con créditos para la ejecución de políticas eficaces y diferentes concentraciones económicas, sin embargo los países siempre
tienen como garantía el trabajo de sus pobladores para pagar esa deuda. Estas
empresas bancarias nunca dicen que es lo que pasa con el dinero de los
inversionistas, ya que este dinero les sirve para hacer
inversiones en otros países y así poder obtener más dinero. Una fuerte inversión de
empresas a menor escala es la venta de casa a crédito, donde se obtiene más
ganancia si las personas no pagan a tiempo perdiendo sus derechos y sus casas
vuelven a ser puestas en ventas. Algo
similar sucede con el FMI que otorga préstamos a sus países miembros a corto o
largo plazo con intereses muy convenientes favoreciendo la
concentración del poder económico y la riqueza, la desigualdad, y el empobrecimiento de la mayor parte de la sociedad, sobre todo
de los grupos más vulnerables (Neoliberalismo).
Por otro lado en México las
concentraciones económicas y la existencia de monopolios, es el resultado del
régimen político establecido en los años 70’s, que hasta la fecha sigue prevaleciendo.
Es cierto que la ambición no deja nada bueno, pero la sociedad de ahora está
muy acostumbrada a ganar mucho sin tanto sacrificio.
Por lo tanto la corrupción ha
elevado en los últimos años y las grandes empresas se han vuelto tan poderosas,
porque el gobierno las apoya aunque no todas cumplen con los estándares de
calidad en sus bienes y servicios. Lo que las empresas hacen es acaparar gran
parte del mercado a través de publicidad, de esta forma mucha gente se vuelve
consumidora de una gran cantidad de productos que a veces no necesita, sin
embargo lo compran porque de alguna manera ese producto, satisface sus deseos.
Lo anterior muestra parte del capitalismo como sistema económico
en el que la inversión y la propiedad de los medios de producción, distribución
e intercambio de la riqueza está manipulada principalmente por particulares.
La
irregularidad de este mercado financiero hace que unos cuantos los más gordos
se repartan todo el pastel, el problema quizás es la propia complejidad del
sistema económico y un rechazo a la aceptación de algún otro. Sin embargo el
consumo no es la mejor opción para combatir la crisis, es necesario buscar nuevas
alternativas, como las economías pequeñas y abiertas de Chile que requieren
empresas de mayor tamaño para competir de manera global en forma eficiente y
alcanzar economías de escala.
Todo es un gran dilema,
aunque otra de las alternativas es crear pequeños agronegocios para aprovechar
los recursos naturales siempre y cuando sea de forma moderada evitando los créditos para no estar endeudados con los sistemas bancarios por que su gran negocio son los intereses, y así endeudar más y más a las personas; es como vender la vida de por vida a las grandes empresas.
Publicado por: Maura García, Adelina Barradas y Miriam Manchego.